El Colombiano, 11/22/2014

Portada El Colombiano 22 de noviembre del 2014Artículo

Aún con la red de acueducto pasando junto a su casa (una pieza con paredes de bahareque y techo de zinc, con una cocina y un baño que comparten materiales y estrechez en la parte exterior), Rosa María Úsuga, de 78 años y que vive sola, tiene que recoger el agua en una ponchera de la única canilla en que remata el tubo y caminar con el recipiente rebosante que derrama parte del contenido sobre el piso de tierra desigual.

Así es la tarea para ella, cada vez que necesita agua en una de las viviendas más humildes de Cañasgordas.

Pero es también en Cañasgordas donde con recursos del AquaFund (un programa con fondos del Banco Interamericano del Desarrollo, la Fundación PepsiCo, la Cooperación Suiza, el gobierno de Austria), y del Fondo Japonés para la Reducción de la Pobreza, avanza el programa Agua en casa, un modelo de mejoramiento del acceso al servicio de acueducto y de las unidades sanitarias.

La inversión, de 1.100 millones de pesos, servirá para intervenir en principio 206 casas, con la intención de que se replique en otros sitios del país, explica Santiago Vélez, gerente de proyectos de Give to Colombia, una organización no gubernamental con sede en Miami, que ha sido elegida por el BID para la ejecución de la iniciativa.

La obra incluye instalación de sanitario, lavamanos, lavaplatos, ducha y poceta, agrega, Luis Guillermo Vélez, director del proyecto, que en lo técnico ejecutan en coordinación las fundacion es Ecsim (de investigaciones económicas) y Conhydra (de servicios de acueducto y alcantarillado).

La investigación previa reveló que en el país hay cerca de tres millones de viviendas en esta condición, con redes de acueducto pero sin los recursos para llevar el servicio hasta sus casas. El piloto, en Cañasgordas, llega a 17 barrios y beneficia a 1.000 personas, de un total de 8.000 que habitan la cabecera municipal.

Celia Bedoya, consultora del BID, señala que el fondo Aquafund apoya proyectos sociales en toda América Latina. En el país hay en marcha proyectos por dos millones de dólares para mejorar servicios de acueducto en escuelas, viviendas rurales dispersas y conexiones intradomiciliarias, que es el caso de Cañasgordas.

La intervención es para familias de bajos recursos, aunque no es regalado. De alguna manera (Escim inventó los modelos de financiación) deben cubrir el 30 por ciento del valor que llega hasta $1,8 millones. Así, cada familia paga entre 10 mil y 30 mil pesos mensuales.

“Cuando todo es gratis, la inversión queda pronto en el olvido. El reto es hacer que la oferta de los servicios sea sostenible”, anota Santiago Vélez.

Aunque se nota que doña Rosa no tiene con qué pagar un peso por las mejoras en su vivienda. Las diez familias más pobres incluidas en el programa son apadrinadas por personas que no necesitan la intervención. Entre los funcionarios de la Alcaldía se promovió la iniciativa del padrinazgo, a la que se sumaron particulares.